Fuente: Guía de visita Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Mirador de Angonés
Poco antes de llegar a Revilla, en una curva de la carretera, sale el camino a los miradores de la Garganta y del barranco de Angonés, lugares perfectos para admirar los más evocadores paisajes del río Yaga y el curioso fenómeno de la inversión térmica que se produce en estos cañones angostos del Alto Aragón, donde las encinas y las hayas han cambiado los “papeles”, puesto que las primeras se hallan en las zonas altas, más oleadas, y las segundas, ocupan las zonas bajas, la resguardo de la humedad y el sombreado microclima que producen las altas paredes.
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Revilla-Mirador de Angonés, se trata de un recorrido fácil, de unos 30 minutos de duración y 50 metros de desnivel.
El camino comienza en una curva muy pronunciada de la pista situada poco antes de llegar al pueblo de Revilla. Se llega hasta el barranco de Consusa para una vez atravesado su cauce alcanzar un pequeño collado situado al pie de un gran peñasco. Se desciende ligeramente hasta encontrar los restos de la ermita de San Lorenzo, y más tarde un nuevo promontorio rodeado de pinos donde se encuentra un mirador, situado sobre la vertical de la confluencia del barranco de Angonés y la garganta de Escuaín. Si se toma una senda que arranca hacia la izquierda se lega a otro mirador que permite observar la zona inferior de la garganta del Yaga y el pueblo de Escuaín enfrente nuestro. La vuelta se realiza por el mismo camino.

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