4 julio 2020

Colaboración – Confinados

Gonzalo del Campo me enviaba hace unos día un poema que ha titulado «Otra Primavera, Poemas para Confinados». Lo comparto para todos los lectores del blog.

OTRA PRIMAVERA, POEMAS PARA CONFINADOS.

El trueno sobre mí ¡Qué maravilla!

diciéndome: Soy yo, la Primavera.

El dulcísimo olor de las aliagas

una alfombra de estrellas diminutas

sobre un oscuro manto de hierba renacida.

Todo brilla, las piedras y el romero

encogida su flor por el amor

impetuoso de la lluvia

desmigajada en gotas

besuqueando chopos y matojos,

acariciando abrojos invisibles

que escapan al invierno.

Las vacas están quietas,

esperando que pase la tormenta

y las ranas alegres la aman igual que al sol.

Los pájaros no esperan

a que se apague el eco y cantan

como si fuese hoy su último día.

Hasta los pinos restañan sus heridas.

Hay perlas transparentes

en el bosque de brazos

cimbreantes de las sargas

y el río ¡como canta!

Es una ronca voz de bajo

en este coro tan armónico y dulce

que me empapa hasta el alma.

Yemas de terciopelo alumbrarán orquídeas

tintineos de esquilas bajo un cielo

de plata oscurecida y copas esmeralda

de álamos recién vestidos.

Los dientes de león son astros amarillos

que hace brillar la lluvia.

Las violetas solo son rumor en despedida

después de haber nacido en pleno invierno

y haber vivido junto a los narcisos.

Qué placer de caminar despacio.

La lluvia que se aleja

 el sol que se avecina

para vivificar los colores que huelo

para hacer nítidos los ruidos que degusto

y limpiar el paisaje que no fotografío

para que quede preso de mis ojos.

Es un todo tan misterioso y bello

que apaga cualquier sombra.

Un dulce despertar, sin frío, el de las hayas.

Sus semillas nacieron allá arriba

donde aún es invierno

y trajo su semilla el río

hasta este bosquecillo

donde me cito con las colmenillas

para apurar su vida

como también la mía

en la búsqueda inagotable de lo hermoso.

Un milano despega de la más alta rama

dos patos se levantan en vuelo

se oye, lejano, un trueno.

¡Cuántas violetas  hay

vestidas aún de lluvia!

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