26 mayo 2020

Reflexión

Me llama la atención la estupidez absoluta de algunas personas que se encargan de enviar mensajes no contrastados a grupos de Whatsapp, colgar en Twitter o en Facebook en relación a la crisis generada por el Coronavirus.

En tiempos difíciles la desinformación es un arma peligrosa, siempre lo ha sido y seguirá siéndolo, por desgracia. Pero tenemos que pensar un poco y evitar la propagación de bulos y de noticias no contrastadas igual que intentamos evitar la expansión del virus.

Por otro lado las instrucciones son absolutamente claras para todos, quedarse en casa y salir sólo para lo imprescindible, es decir, ni paseos, ni salidas para compras de uno o dos objetos. Me llama la atención lo poco conscientes que somos de la situación, o mejor dicho, lo poco solidarios ante esta grave situación.

Mientras unos cumplen al 100% otros ponen el peligro al resto. Salen sin que sea necesario, hacen visitas a familiares o «tiran la basura» o «realizan la compra» más lejos de lo habitual. Esto tampoco es ser solidario.

Por otro lado hay sectores de la población que quieren saber quienes están «infectados», «señalar con el dedo», que «todos sepamos». ¿Se puede saber para qué?

Si en realidad todos tenemos que quedarnos en casa y todos tenemos que tomar medidas para prevenir el contagiarnos, nos da igual que nos digan o no quienes tienen el covid-19, más aún, ni aquí ni en muchos lugares se realizan las pruebas, incluso muchos podemos ser portadores asintomáticos, por lo que nos da igual saber o no saber.

Lo que hace falta es trabajar todos juntos, respetar las normas, seguir la cuarentena y sobre todo, ser conscientes de que esto sin el esfuerzo de todos no sirve.

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